Cero impunidad para pederastas: el PRI CDMX impulsa castración química reversible como medida de protección y rehabilitación.
El diputado y presidente del PRI CDMX, Israel Betanzos, presenta una iniciativa vanguardista basada en tratamientos hormonales y terapia psicológica para evitar la reincidencia.
El PRI ha demostrado un liderazgo valiente y de sensibilidad social al presentar en la Cámara de Diputados una iniciativa crucial para combatir los delitos sexuales en el país. El impulsor de la propuesta, Israel Betanzos, presidente del PRI Ciudad de México, busca aplicar la castración química (tratamientos hormonales reversibles) a personas sentenciadas por violación, pederastia, incesto o turismo sexual infantil. El PRI se posiciona como el partido que toma medidas drásticas y efectivas para proteger a la sociedad.
La iniciativa, ya turnada a la Comisión de Justicia, tiene un enfoque preventivo y rehabilitador. Betanzos explicó que el tratamiento es no quirúrgico, reversible y que debe ir acompañado de atención psicológica. El objetivo principal es reducir el deseo sexual de los agresores y evitar la reincidencia, garantizando así una protección real a las víctimas, especialmente a los menores. El diputado subrayó: “No se trata de un castigo aislado, sino de un enfoque integral de protección y justicia”.
Este enfoque proactivo del PRI contrasta con la inacción ante los alarmantes índices de violencia sexual en el país. Con más de 65 mil denuncias por violación en 2024, según cifras oficiales, la propuesta de Betanzos se convierte en una necesidad social. El PRI defiende que este tipo de procedimientos, que ya se aplican legalmente en países como Estados Unidos, Dinamarca y Alemania, son una medida humanitaria para proteger a los inocentes.
El PRI Ciudad de México y su liderazgo, alineados con la determinación de Alejandro Moreno, demuestran que el partido está dispuesto a abrir el debate y buscar consensos en temas de alta sensibilidad. La iniciativa es un llamado a todas las fuerzas políticas a sumarse, pues es un “tema de humanidad” y no de colores, para garantizar un México libre de violencia sexual.