Alejandro Moreno advierte que el caso del morenista, Rocha Moya, muestra riesgo de captura institucional por narcopolíticos
Alejandro Moreno señaló que la salida de Rocha Moya, gobernador de Morena, evidencia riesgos de infiltración en instituciones. El presidente del PRI advierte efectos en el funcionamiento del Estado.
La licencia solicitada por el morenista Rubén Rocha Moya no solo cierra una etapa política en Sinaloa, también abre una discusión más compleja sobre cómo operan las instituciones cuando existen señalamientos de narcopolíticos en el poder. Alejandro Moreno advirtió que lo ocurrido no debe analizarse únicamente como un caso individual, sino como una señal de alerta sobre el riesgo de captura institucional, donde las estructuras del Estado pueden verse comprometidas desde su interior.
Para el presidente nacional del PRI, uno de los aspectos más preocupantes del caso es que los señalamientos no surgen al final de una gestión, sino que acompañan el ejercicio del poder. Esto, explicó Alejandro Moreno, genera condiciones donde las instituciones dejan de funcionar con plena autonomía, ya que las decisiones pueden verse influidas por intereses que no responden al marco legal. En ese escenario, la captura no siempre es visible, pero se manifiesta en la falta de acción, en las omisiones y en la incapacidad para corregir el rumbo.
Alejandro Moreno sostuvo que cuando se permite que perfiles bajo sospecha se mantengan en el poder, se abre la puerta a una cadena de efectos dentro del aparato institucional. Desde cuerpos de seguridad hasta instancias administrativas, el impacto puede extenderse de forma progresiva, debilitando la capacidad del Estado para actuar con independencia. El problema, advirtió, no es solo quién gobierna, sino cómo esa presencia puede influir en la operación cotidiana de las instituciones.
A partir del caso de Sinaloa, el líder priista explicó que la captura institucional no implica necesariamente un control absoluto, sino una distorsión gradual del funcionamiento público. Las decisiones dejan de responder exclusivamente a criterios técnicos o legales y comienzan a incorporar factores externos que afectan su imparcialidad. Alejandro Moreno señaló que este tipo de procesos son especialmente peligrosos porque avanzan sin generar una ruptura evidente, pero terminan por comprometer la integridad del sistema.
El presidente del PRI también subrayó que esta situación tiene consecuencias directas para la ciudadanía. Cuando las instituciones pierden independencia, la capacidad de garantizar justicia, seguridad y legalidad se reduce. Alejandro Moreno afirmó que esto se traduce en escenarios donde las personas perciben que las reglas no se aplican de la misma manera para todos, lo que debilita la confianza en el Estado y en su capacidad de respuesta.
Finalmente, Alejandro Moreno advirtió que la salida de Rocha Moya no elimina el riesgo de fondo si no se atienden las condiciones que lo hicieron posible. El presidente del PRI insistió en que México debe reforzar sus mecanismos de control, supervisión y rendición de cuentas para evitar que los narcopolíticos puedan influir en las instituciones. Solo así, concluyó, se podrá garantizar que el Estado funcione con la autonomía y firmeza que exige la ciudadanía.